ENERGÍA NUCLEAR: EL PODER DEL ÁTOMO

LA FUSIÓN NUCLEAR EN CALIENTE (y II)


Articulo de La Razón: 10 de octubre de 2013. Belén V. Conquero.
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La fusión nuclear es una de esas ramas de la ingeniería nuclear que suena más a ciencia ficción que a realidad porque, a pesar de los millones de euros –y de dólares– invertidos para conseguir energía cien por cien limpia, los resultados brillan por su ausencia. Hasta el pasado mes de septiembre, cuando uno de los grupos más fuertes en este área, el del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL) de Estados Unidos, consiguió su primera implosión de deuterio y tritio en su Centro Nacional de Ignición (NIF). Es decir, lograron que estos dos isótopos del hidrógeno se fusionaran y crearan energía. Para comprenderlo mejor: los científicos han obtenido más energía de la que ha sido necesaria para crearla. Han generado energía por fusión láser.

Es lo máximo que se ha conseguido hasta la fecha. Eso sí, después de un año y medio de pruebas. Puede parecer complicado pero el experimento es sencillo. Consiste en comprimir mucho el deuterio y el tritio para conseguir que aumenten su densidad, ganen volumen y, al explotar –como una pompa de chicle– generen energía. A los expertos que trabajan en fusión nuclear les cuesta afirmar que se ha conseguido crear energía limpia, pero algunos expertos aseguran que «es limpia porque el único radioisotopo contaminante se recicla y se vuelve a utilizar para generar más energía». Son precavidos porque no se ha alcanzado el 100 por ciento de la ganancia, se ha quedado al 75 por ciento. Pero «supone un incremento de dos veces más energía que en los últimos experimentos».

En realidad, este proceso energético se explica de manera sencilla. Se reduce a un sistema de cadena. Cada reacción de fusión deposita su energía en el propio núcleo de la materia comprimida (de los dos isótopos) y aumenta así el número de reacciones de fusión que se van produciendo en el tiempo. Es decir, este mecanismo de realimentación (sin consumo o suministro de energía externa) es el que permite que se cree nueva energía sin tener que tirar de nuevas fuentes.

Cuando se alcance el 100% de todas las reacciones se podrá comercializar y, al final, contaremos con una energía que, además de ser mucho más barata, no dañaría el medio ambiente. La dependencia de los hidrocarburos, de los combustibles fósiles sería cosa del pasado. Éste es un gran paso para el desarrollo de la energía por fusión que busca fusionar (comprimir) núcleos, al contrario de lo que se realiza en las actuales centrales nucleares que optan por el modelo más fácil: la fisión o ruptura de núcleos. Mientras en Estados Unidos, en las instalaciones del Llnl, se busca la unión de núcleos a través de la inyección láser, el proyecto europeo opta por el modelo magnético. que se desarrolla en el Iter y que, al contrario que los estadounidenses, va bastante más retrasado. «Va muy lento porque no se invierte lo suficiente. Utiliza una tecnología mucho más complicada; aún no se conoce el daño que puede producir en los materiales», afirman los expertos. Aunque ninguna forma de energía se puede considerar del todo limpia, lo que se logró el pasado 29 de septiembre es un paso firme para lograr reducir las emisiones que generamos.